El Programa de Inclusión y Género se concibe como un eje estratégico de transformación institucional orientado a garantizar la igualdad sustantiva, la no discriminación y el pleno ejercicio de los derechos humanos de todas las personas, sin distinción de sexo, identidad o expresión de género, orientación sexual, origen étnico, condición social o cualquier otra forma de diferencia.

Este programa promueve la construcción de entornos equitativos, libres de violencia y de barreras estructurales que históricamente han limitado la participación y el desarrollo integral de las mujeres y de los grupos en situación de vulnerabilidad.

Desde un enfoque transversal e interseccional, impulsa políticas, prácticas y procesos que integran la perspectiva de género en todas las dimensiones institucionales, reconociendo que la verdadera inclusión no se limita a la presencia, sino que se materializa en la participación plena, en el acceso equitativo a oportunidades y en el reconocimiento de las diversas formas de ser, sentir y vivir.

El programa busca, además, fomentar una cultura basada en el respeto, la empatía y la justicia social, donde cada persona sea valorada por su dignidad y potencial, y donde la diferencia se asuma como una fuente de riqueza colectiva.

El Programa de Inclusión y Género se alza como un compromiso ético y político con la equidad, la diversidad y la transformación social, un puente entre la igualdad formal y la igualdad real, donde la institucionalidad y la sociedad avanzan juntas hacia un horizonte de derechos, libertad y reconocimiento mutuo.